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Alrededor del 20% de las visitas que recibe
a diario el médico de atención primaria son de salud mental
Una
pastilla milagrosa para paliar una mala relación con el jefe o
con la familia, el mal de amores o los problemas económicos. Eso
es lo que buscan muchos pacientes cuando van a ver al médico de
atención primaria. Alrededor del 20% de las visitas diarias son
por un motivo de salud mental y, de éstas, el 50% en realidad son
problemas psicosociales. Por más que la consigna de las autoridades
sanitarias sea que los ciudadanos hagan buen uso de los recursos de sanidad,
el malestar mental de los ciudadanos -con o sin un trastorno psiquiátrico
que lo justifique- no decae.
Uno de cada cuatro o cinco pacientes que acuden a la consulta del médico
tiene un problema de salud mental. Esto significa entre un 20 y un 25%
de las consultas diarias, que van desde crisis de ansiedad, disfunción
sexual o disfunción psicótica a personas con ideas suicidas
a consecuencia de una depresión. Ésta es la complicada situación
con la que tienen que lidiar a diario los médicos de atención
primaria. Y eso no es todo, de ese porcentaje de consultas relacionadas
con la salud mental, alrededor del 50% se derivan de problemas psicosociales,
ha explicado José Ángel Arbesú, coordinador del Grupo
de Trabajo de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos
de Atención Primaria (SEMERGEN).
Estos problemas psicosociales, a menudo, son trastornos adaptativos para
las que no existe tratamiento sino terapia psicológica, apoyo y
escucha por parte de los profesionales. Son males de la sociedad moderna:
problemas laborales, domésticos, familiares y económicos,
reseña Arbesu.
¿Por qué van al médico?
Pero, ¿por qué persiste la costumbre de los ciudadanos sanos
mentalmente, pero con cierto malestar emocional, de visitar al médico?
Comenta Arbesu que los afectados por estos problemas psicosociales «recaen
en el médico de atención primaria porque es muy accesible».
La historia de la psicofarmacología quizás haya tenido algo
que ver. Arbesu se refiere a la aparición de la fluoxetina (el
famoso 'Prozac') en 1984 y de otros psicofármacos con buenos resultados
en determinadas enfermedades mentales, que se toleran bien, son fáciles
de manejar y tienen pocos efectos secundarios.
Para los trastornos adaptativos derivados de problemas
laborales, familiares y económicos no existe tratamiento farmacéutico
Estos avances en psicofármacos han propiciado que algunos ciudadanos
acudan al médico de primaria ávidos de una pastilla milagrosa
que les cure el malestar mental que no saben paliar por sí mismos.
Sin embargo, son problemas que «en absoluto deben medicarse»,
señala Arbesu. «Falta capacidad para resolver los problemas
actuales. Los ciudadanos no toleran el sufrimiento y buscan el remedio
en una pastilla», añade añadido Rafael Rodríguez,
vocal de Relaciones Comunitarias de la SEMERGEN.
'Psiquiatrización' del sufrimiento
Los motivos de sufrimiento que refieren los pacientes son muy variados.
Los hay que no duermen porque no llegan a final de mes, otros están
peleados con la vecina o con su jefe, o son víctimas de 'mobbing'
(acoso laboral) o de 'burnout' (síndrome de estar quemado). «Cuántas
veces alguno se queja del corazón y, en realidad, lo que tiene
es un problema no resuelto en el trabajo», exclama Rodríguez.
En cualquiera de los casos, Rodríguez sugiere que si se le pone
etiqueta al problema psicosocial que padece, el paciente se siente aliviado.
Ante esta situación, este profesional está
organizando una mesa redonda titulada la 'Psiquiatrización del
sufrimiento' dentro de las Jornadas Nacionales de Salud Mental, que se
celebrarán en mayo de 2008 en Valencia. La 'psiquiatrización'
es, según lo define Rodríguez, la tendencia actual de pretender
convertir en problemas de salud mental y enfermedades somáticas,
dificultades o conflictos que, en realidad, son de tipo social.
El debate está, pues, en pie. Entretanto, se dirime
qué hacer con este asunto, los médicos se están formando
y reciclando, tanto en problemas de salud mental como en otros psicosociales
que continúan llegando a las consultas y de los que no se prevé
un descenso.
FORMACIÓN Y RECICLAJE
La Medicina es una profesión que evoluciona rápido, lo que
obliga a los médicos a formarse y a reciclarse, recuerda Rafael
Rodríguez, de la Sociedad Española de Médicos de
Atención Primaria (SEMERGEN). La salud mental es una de las áreas
en las que es preciso actualizar conocimientos, debido a que ésta
copa el 20% de los motivos de sus consultas a diario. Y también
a la aparición de problemas que apenas existían hace unos
años, como el 'mobbing' o el 'burnout', a otros cuya frecuencia
aumenta (ansiedad y depresión) o bien porque su abordaje es difícil
o requieren una atención urgente o especial (persona con ideas
suicidas).
Con el propósito de mejorar la formación
de los profesionales, desde la SEMERGEN se ha impulsado el curso 'Psicopíldoras
formativas en Salud Mental' que forma parte de una iniciativa más
amplia, patrocinada por Novartis y acreditada por la Comisión de
Formación Continuada del Sistema Nacional de Salud, al que se suman
recursos en Internet como una web especializada en la que se edita la
revista digital 'Clik Salud Mental'.
Este plan de formación ha consistido en suministrar
al médico 'psicopíldoras' para mejorar y actualizar su formación
en cuestiones como psicogeriatría, insomnio del anciano, depresión
y atención al paciente con ideaciones suicidas, síndrome
de Ulises, bullying, maltratos y dificultades derivadas del manejo de
los neurofármacos por parte del paciente incumplidor o del propio
facultativo.
Fuente: Consumer.es
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